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LOS 50 GOLES QUE NINGÚN EQUIPO HA QUERIDO LLEVARSE HASTA AHORA

Sin club se encuentra hoy el goleador Nicolás Barrera Miranda, recordado por el récord anotado en Tercera División. Tras sus pasos posteriores por Cobreloa y Colchagua, el ex ariete de Real San Joaquín, Fernández Vial y Unión Compañías, no tuvo muchas oportunidades en ambos elencos profesionales, pese a su buen desempeño en los pocos partidos en que le tocó intervenir. Para colmo de males, hoy tiene 25 años, quedando en el medio de la cornisa, porque mientras por edad ya no puede volver al torneo de ANFA, en Segunda la regla motiva a los dirigentes a jugársela por futbolistas más consagrados para llenar los cuatro cupos que permiten las bases, aunque ya vengan hacia abajo. Pese a todo, el puentealtino sigue entrenando diariamente por si llega ese llamado de algún rezagado.

Juan Antonio Torres 

Haciéndolas de micro empresario se encuentra hoy Nicolás Barrera. Junto a su compadre Manuel Paiva, comandan una tienda deportiva que ambos instalaron en la comuna de Peñalolén, hasta donde se traslada desde su Puente Alto querido. El fútbol, por el momento, no le ha querido sonreír, aunque como estamos enfrentando plena pandemia, igual no es mucho lo que se ha perdido salvo algo muy importante: un contrato con algún club profesional.

Tras su paso por San Fernando, el Nico volvió a quedar con gusto a poco, porque al llegar tan tarde, se encontró con un plantel armado y donde una de las zonas más rendidoras de la Herradura era el ataque, con tres delanteros atravesando por gran nivel durante toda la temporada. Algo distinto a lo experimentado en Calama, donde su suplencia pasó más por decisión del técnico, un DT que además no lo había llevado, lo que aumentó las dificultades para ganarse una camiseta. De todos modos, de ambas zonas se vino con la frente en alto, según nos explica.

“Yo llegué a Colchagua recién en la liguilla final. Me recibieron bien, pero tuve la mala suerte de encontrarme con compañeros que la venían rompiendo, como Matías Rubio, Francisco Pizarro y Roberto Riveros. Estaba dura la pelea con ellos. De hecho, entré una sola vez como titular y fue precisamente en el único gol que pude convertir, ante el SAU de local. Para este año me hubiese gustado seguir en el club, pero llegó otro entrenador, con su gente, por lo que no fue posible.

“Y, en Cobreloa, cuando jugué ante San Luis todo el mundo alabó mi cometido. Tanto los hinchas como la prensa. Pero al profe Rivero le molestó que le preguntaran siempre por mí, que cuando me pondría y esas cosas. Algo que él me reconoció después cuando nos despedimos al finalizar el torneo. Pero eso no era culpa mía, le dije. Así es esto. Yo creo que influyó el que él no me había llevado. Además, la mayoría de los delanteros eran extranjeros, entonces había que justificar la inversión. Reconozco eso sí que en Cobreloa, en lo futbolístico y en lo físico, me sentía mejor que en Colchagua. Además, que en Primera B te dejan más espacios, aunque tienes menor margen para equivocarte. La Segunda, en cambio, es más parecida a Tercera, aunque con mayor táctica”, nos dice Astroboy.

Por eso que no debe dar la batalla por perdida, le inculcamos desde acá al también regalón, como tantos que hemos conocido en el circuito de ANFA, logrando escalar al profesionalismo en base a capacidad, entrega y goles. Una instancia donde por lo general entran a tallar múltiples detalles, como los representantes y entrenadores que prefieren los diablos conocidos que por conocer. Entonces para qué los llevan si no van a confiar en ellos, preguntamos desde acá. Empero, la perseverancia no la debe perder. Y si bien lo más seguro es que recién el próximo año encuentre algún equipo, sigue entrenando a diario porque hay varios elencos que todavía no completan su plantilla, como San Antonio, Independiente, Linares y el mismo Colchagua. A eso se aferra Barrera.

“En Segunda, los que tenemos 25 años nos vemos perjudicados porque los diferentes técnicos prefieren llenar los cupos con jugadores mayores y más conocidos del profesionalismo. Usted ve cómo han optado por nombres como Gonzalo Fierro, Arturo Sanhueza, Gabriel Vargas, Diego Cuéllar o Kevin Harbottle. Y, por otro lado, quedamos fuera de Tercera por la edad. En mi caso, soy del ´94. Tampoco me complica no jugar ahora, para así volver el próximo año, pero mi representante Julio Cabrera, que es el mismo de Pablo Parra, en cualquier momento le pega al blanco, así que hay que estar preparados”.

Por eso es bueno que siga entrenando, como buen profesional que ya es. Su figura dejó muy lindos recuerdos en Real San Joaquín, Fernández Vial y Unión Compañías. Mientras que en Cobreloa y Colchagua ya dio las razones que nos parecen ampliamente justificadas. Nosotros sabemos de sus inmensas ganas por triunfar en el fútbol mayor. Lo que sí es hasta inaceptable, es que el haber convertido 50 goles en una temporada casi no sea tema a la hora de una oferta, pese a que sí le sirvió para llegar a Calama en su momento.

“Mi llegada generó gran expectativa por eso mismo, todos cautivados con los 50 goles que convertí en un solo año. Aunque haya sido en Tercera, es un mérito. Se hablaba mucho de mí en las redes. Y cuando me tocó entrar, me entregué por completo, lo que le gustó mucho a la hinchada. Allá la gente es muy exigente, pero a la vez cariñosa cuando ven entrega del jugador. Lo cierto es que me faltó el puro gol, lo que me habría consagrado. ¿Alguna autocrítica? Me reprocho el haberme confiado en que rendiría en cualquier puesto. Con tal de jugar, me esmeré, aunque fuera en otra posición. Esto a sabiendas que ando mejor por el centro o por la izquierda del ataque. Son cosas que tendré más presente en futuros planteles en que me toque estar”, nos reconoce con hidalguía al despedirnos, deseándole la mejor de las suertes en un futuro. Capaz que esta nota le traiga la suerte que necesita. Ya lo sabremos.     

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