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“LO MÁS JUSTO HABRÍA SIDO UN PARTIDO DE DEFINICIÓN ENTRE SAN MARCOS Y COLCHAGUA”

Es lo que opina Nicolás Astete, el jugador que ha deambulado por las cinco divisiones del fútbol chileno. Hoy está en Ñublense, atendiéndonos desde su departamento en Chillán, donde cuenta las horas para retornar a la competencia, aunque con los Diablos Rojos ya empezaron a entrenar en cancha. El conocido volante mixto fue aprobado por el técnico Jaime García para quedarse hasta final de torneo, dándole toda su confianza. El ex volante de Recoleta no olvida su paso por San Fernando del año pasado, donde dice haberse reencontrado con su mejor nivel, agradeciendo a Francisco Arrué por los consejos brindados. De paso, considera que Fabián Marzuca llegará lejos como entrenador y celebra que varios de sus compañeros de Tercera hoy estén jugando en clubes profesionales.

Juan Antonio Torres

Corría el año 2014 cuando revisando la cartelera de Tercera División, nos encontramos con un domingo donde el único partido programado en la capital se jugaba en Macul y correspondía a la Tercera B. Teníamos entonces que trasladarnos a José Pedro Alessandri con Rodrigo de Araya, donde a pocas cuadras hacia la Cordillera se encuentra el complejo de Santa Julia. Desde nuestro hogar la micro de recorrido 212 nos dejó ahí mismo (No tenemos vehículo por decisión propia).

La gran incógnita para esa cobertura era el visitante, Deportes Recoleta, un equipo que hacía su aparición en el circuito de Sazié. Recordamos que la crónica de tal compromiso la centramos en las innumerables oportunidades de gol que despilfarró el forastero, los que bien pudieron golear al local y terminaron sufriendo. Sin embargo, bastó estar in situ para tener claro que el resultado era muy mentiroso y que en su plantilla había muy buenos jugadores.

Quiso el destino que al sábado siguiente nos encontráramos en el Hipódromo Chile, atendiendo a que nuestro portal también cubre la hípica como ustedes bien saben. El clásico del día no era tan importante, por lo que al ver que Recoleta jugaba en Zapadores nos animamos a ir a verlos nuevamente. Para llegar al recinto tomamos la micro azul 223 en Plaza Chacabuco que ingresa por Diego Silva y pasa por Guanaco. Ese día nos enteraríamos que el técnico del equipo era de reconocida familia burrera, los Marzuca, que años antes habían gozado con la propiedad de un gran caballo: Loco Pepe. Entonces a partir de ese weekend para nosotros fue habitual cubrir sus partidos, siguiendo su campaña y contemplando la calidad de sus futbolistas. Finalmente, los vimos alzar copas y ascender de categoría.

Uno de ellos, Nicolás Astete, el número 8. Un ex Ferroviarios que llegó a aportar su talento como volante mixto y buen remate de distancia, convirtiendo muchos goles por ese expediente y transformándose en puntal del equipo. Tanto, que dos años después, ya con el club en la A sería elegido por el Círculo de Periodistas Deportivos como el mejor del año. La institución subió a Segunda División.

Y para resumir la calidad de dicha oncena basta con decir que, en la actualidad, este recoletano juega en Ñublense, sumándose a sus compañeros Fabián Ramos (en Iquique), José Luis Silva (San Felipe) y Stefan Pino (La Serena) como los dignos ejemplos para que todos los muchachos que juegan en Tercera sepan que sí se puede escalar en el balompié criollo si logran conjugar capacidad, talento, disciplina, paciencia y perseverancia. De todo eso goza el cuarteto mencionado, alegrándonos que hayan logrado dar el salto al profesionalismo, porque los conocimos desde pichones. O como diríamos en la hípica: desde potrillos.

Ya más maduro, a sus 26 años (17-08-93) Nico sabe que ésta es, quizás, una de las últimas oportunidades que se le podría presentar para quedarse definitivamente en la elite del fútbol chileno. Sin olvidar que un buen rendimiento también le permitiría una mayor regularidad si pensamos que en los anteriores clubes que defendió -Palestino, La Calera y Colchagua-, estuvo poco tiempo. Lo de Recoleta en sus comienzos es otra historia. Nos estamos remitiendo aquí al profesionalismo. Una vez cumplido el sueño de llegar, ahora lo que viene es triunfar.

“Primera B es de otro nivel, lo que a uno lo obliga a entrenarse muy bien. Hay que estar preparado futbolística y físicamente, pero también desde lo mental. En eso hay que ser fuertes, sobre todo, en esos momentos en que no se te dan las cosas. Cuando estuve en Calera fue todo lindo, pero yo lo vi muy fácil y me equivoqué. En cambio, lo de Palestino fue amargo, ya que no pude jugar nada y quedé picado. Después en Colchagua me reencanté. En eso agradezco al profe Pancho (Arrué) porque se preocupó de cuidarme hasta en la alimentación y ahora peso 73 kilos, sintiéndome en plena forma. Él me enseñó que se comía sólo hasta cierta hora. Se portó un siete conmigo. Lástima el final que tuvo el torneo de Segunda tras el estallido social. Lo más justo hubiera sido un partido de definición entre San Marcos y Colchagua, porque nos separaba sólo un punto y nos quedaban tres partidos de local. Hicimos una gran campaña”.

Es verdad aquello que indica. Como también lo es que durante todo el torneo los nortinos comandaron en la tabla, sin olvidar que cuando se enfrentaron, ganó Arica. Lo que pasa es que la curva de rendimiento sorprendía de buena manera a los de la herradura para afrontar la recta final, hasta que se decidió la suspensión del torneo. Pero como el fútbol otorga revanchas, ahora tiene una muy linda con Ñublense, donde no puede pestañear si quiere dar el salto definitivo. Él lo sabe.

“Llegué a un buen club, con un plantel competitivo y numeroso donde para ser citado estará muy complicado. Yo estoy con más ganas que nunca. Con el profe (Jaime García) me llevo bien, me dice que cuando me toque no tengo que soltarla y me ha hecho sentir considerado. Ahora estoy en igualdad de condiciones junto al resto y no a prueba como al inicio. Con los compañeros igual me llevo excelente, en especial, con Kimura, Ortega, Valenzuela y Orellana. En general, con todos. A mí más que la plata, me mueve el poder jugar. Y en lo futbolístico, me ocupan como volante mixto, aunque en algunos partidos fui de volante por derecha”.

Al concluir nuestro diálogo, siempre acompañado de su inseparable pareja Génesis, desde los tiempos de Zapadores, era inevitable hablar de lo que significó Tercera División para él, como también la proyección que tuvieron varios integrantes de ese exitoso plantel que comandó Fabián Marzuca, con un rápido salto del amateurismo al profesionalismo, lo que permite ver repartidos hoy en varios clubes a sus integrantes. Los sacrificios bien valieron la pena.

“Es increíble dónde estamos los jugadores de Recoleta. Cuando dimos el salto al fútbol de Primera no lo sentimos tanto porque en dicho club se trabajaba de manera muy profesional. En ese sentido pienso que Fabián Marzuca llegará a ser uno de los mejores entrenadores de Chile. He tenido la suerte de ser dirigido por técnicos jóvenes con gran futuro como él, Víctor Rivero, Francisco Arrué y Nicolás Córdova. Ahora con García. Yo he pasado por todas las divisiones del fútbol chileno, algo que a mis 26 años debe ser todo un récord”, finaliza con orgullo.

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