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“EN TERCERA POR LO GENERAL EL CAMPEÓN NO ES EL QUE JUEGA MÁS LINDO”

Lo vivió en carne propia cuando ascendió con Recoleta y es el pensamiento generalizado de muchos que conocen el circuito de ANFA, lo que demuestra que para coronarse hay que poner otros elementos aparte del buen juego. Como también gozar de esos pequeños detallitos que marcan la diferencia, en especial en instancias finales de campeonato. El jugador formado en Universidad Católica, perteneciente a la misma camada de Diego Rojas, cumplirá su tercera temporada en Salamanca, precisamente uno de los elencos que practicaba mejor fútbol el año pasado. Si bien por ahí estuvo medio año en Iberia, quedó con una espinita por las pocas oportunidades que le brindaron. Por eso quiere aprovechar al máximo su último año en el torneo de ANFA para volver al profesionalismo.

Juan Antonio Torres

En lo personal lo conocimos cuando defendió a Deportes Recoleta en la temporada 2016. De hecho, subió a Segunda con el cuadro de Zapadores por entonces, transformando en un reducto casi inexpugnable aquel sintético de calle Guanaco. Ya en el profesionalismo, el club logró hacer de local en el antiguo Estadio Municipal, aunque Diego Aguilera dejó de pertenecer a la institución. A partir de ahí, se transformó en flamante refuerzo de Salamanca.

Claro que su recorrido en el fútbol llamado entre comillas “amateur”, comenzó el 2015 en Ferro Lampa, en Tercera B. Algo que a quienes no conocen su historia quizás no cuadra mucho, pensando en que venía de San Carlos de Apoquindo. Un recorrido que él mismo nos explica en esta nota del porqué se dio así.

“Ocurre que después de Católica, partí a La Serena, al Fútbol Joven, coincidiendo para mala suerte mía con el peor momento institucional de dicho club, pese a que de mi generación y las anteriores había jugadores como Joaquín Montecinos, Alan Muñoz, Mario Briceño y Jovany Campusano. Recuerdo que justo ese año La Serena descendió y los cadetes estuvimos complicados en la casa del jugador, con una pensión que no estaba en buenas condiciones de higiene y donde incluso nos hacían entrenar en canchas de tierra. Por eso mi papá optó por traerme, además que como esa casa no se fumigaba, me comenzaron a salir ronchas en la piel. Así llegué a Ferro Lampa, porque yo soy de Lampa, del sector Hacienda Urbana en Larapinta y mi papá era dirigente de dicho club. Al primer año me vio Fabián Marzuca tras enfrentarlo y me ofreció llevarme a Recoleta después. Felizmente, cumplió”.

Desde ahí es historia conocida la suya. En aquella versión 2017 de ese plantel recoletano, plagado de excelentes futbolistas, la mayoría de los cuales hoy está en Primera o Primera B, Diego Aguilera no fue de los más mediáticos, aunque sí de los más rendidores. Lo decimos con conocimiento de causa porque vimos la gran mayoría de los partidos de dicho cuadro. Los de local y los de visita. Ahí este rápido puntero izquierdo fue problema insoluble para muchas defensas, actuando tanto por dicha banda como también resaltando cuando se recostaba hacia el otro lado para desempeñarse con perfil cambiado, a lo “Huevo” Valencia o Messi, guardando las proporciones, claro está. Pero ahora su presente es Salamanca y de éste también nos habla el correcto jugador que tuvo a Benjamín Valenzuela como su principal profe en la UC.

“Un gran estratega él y muy buena persona que nos enseñó mucho. Respecto a mi momento en Salamanca, alcancé a estar ahora en dicha zona entrenando hasta marzo, hasta que tuve que venirme a Santiago producto de la pandemia. Desde entonces estamos entrenando virtualmente. Alcanzamos a jugar amistosos ante equipos amateur de allá, a los que goleamos fácilmente, enfrentándolos con la seriedad que nos pidió el profe Juan Pablo Pizarro durante la pretemporada. Han llegado buenos refuerzos como Kevin Galdames, Bruno Martini y Pablo Zaravko Pavlov, y pese a que varios compañeros partieron, nos quedamos Cubillos, Opazo, Chaparro y yo, entre otros. Claro que nada como la temporada anterior, en que pese a perder a Fabián Ramos, Johny Contreras, Ian Leal y Luciano Meneses, igual cumplimos una gran campaña. De todos modos, sigo pensando que el plantel del 2018 era mejor que el del 2019. Nos faltó madurez”, confiesa.

Otro motivo para seguir en el Brujas, aparte del económico, es poder jugar con su hermano Joaquín Aguilera, algo que ya en la reciente temporada pudo cumplir. Será este su último año en Tercera División, el cual quiere aprovechar al máximo para regresar al fútbol profesional, tras su esporádico paso por Iberia. Una experiencia que según nos dice, lo dejó con gusto a poco, aunque las razones no pasaron por lo futbolístico, sino que más bien, por las pocas oportunidades que tuvo de jugar.

“El profe Patricio Almendra me dejó en el plantel tras probarme en la pretemporada. Pero después me ocupó muy poco, lo que me hizo mal porque yo me empecé a cuestionar en lo personal. Por eso renuncié a mitad de año y partí a Salamanca a mediados del 2018. Me pasó que mi nombre no era muy conocido en el circuito de Segunda División y el profe venía de cumplir una gran campaña con Naval, por lo que apostó por los jugadores que él traía de Talcahuano, lo cual era lógico. Además, yo nunca he tenido representante y eso en el profesionalismo se siente. Obviamente que también hay errores que uno comete en todo este camino, aunque el que más me reprocho del paso por Iberia es no haber sido más dialogante con Almendra. Me faltó madurez para no haber sido tan introvertido, lo que me afectó”.

Nobleza obliga. Como también lo es el decir que ya no hay tiempo para más y que se acabaron las excusas. Cada personaje tiene una historia particular que contarnos y esta ha sido la de Diego Aguilera, un muy buen jugador que perfectamente puede rendir en clubes de Segunda o de más arriba. La vuelta larga, además, se le comienza a acabar. Este año espera consagrarse con los vecinos de Los Vilos, cuya lejanía con la capital también afecta, quiéralo o no.

“Claro que nos juega un poco en contra quedar tan lejos y gozar de poca cobertura en los medios. Eso se traspasa incluso a los arbitrajes o para los partidos de mayor convocatoria. Nos pasó en la revancha contra Concepción donde ellos llegaron con harta gente y prensa, por lo que nuestra localidad se transformó. Ellos hicieron gala de jugadores desequilibrantes que marcaron la diferencia. Ese día me hicieron dos penales, recuerdo. Pero esta competencia es así. Yo también soy de los que piensa que para subir hay que ganarles a todos esos detalles. Es más, en Tercera por lo general los campeones no son los que juegan más lindo. Lo viví con Recoleta y también con Salamanca”.

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